Con la tontería de que el sábado pasado fue Eurovisión, me dio por recordar cuando hace años era todo un espectáculo (que tampoco echaban otra cosa, de acuerdo) y las familias se reunían para verlo y apoyar al cantante de turno, fuera Sergio Dalma o Nina. Y digo hace años, no cuando OT con su Rosa de España sino mucho antes, vamos, una década o dos (mucho más no, que ni había nacido)
Mi opinión actual es que ese concurso ya está medio muerto y ya que España no se decide a abandonarlo siguiendo la estampa italiana (aunque los motivos sean otros o diferentes) podría al menos intentar enviar un Chiqui chiqui nuevo cada año, y superarse a sí mismo en irreverencia y frikismo al más puro estilo del maravilloso Alf Poier (para mi gusto, y sin haber ganado siquiera su certamen, el auténtico triunfador de Eurovisión)
Y en toda esta oleada de recuerdos eurovisivos surgió entre las brumas de mi memoria un hombretón francés que ni siquiera ganó pero que yo, en mi tierna pubertad, adoraba como si lo hubiera hecho. Sólo recordaba eso, era de los 90 o por ahí, representaba a Francia y llevaba un corte de pelo a lo Sergio Dalma en la época del Bailar Pegados. Recordaba también haberme quedado prendada del chicuelo cual fan quinceañera , pero no haber tenido la oportunidad de volver a verle, pues quizás en su país habría triunfado, pero lo que es por aquí, no había vuelto a saberse nada de él. Ese año yo había grabado incluso el certamen en una cinta VHS pero cualquiera la encuentra ahora... Recuerdo pasarme las tardes rebobinando y viendo su actuación una y otra vez...
Y bien, gracias al maravillos mundo de internet pude encontrar a mi adorado cantante de esa época.
Bien, el certamen fue el del 93 (vamos, que yo tenía 13 añitos) y el muchacho que por cierto, quedó en 4º lugar, se llamaba Patrick Fiori con la canción Mama Corsica...
Y cómo me derretía yo con esa sonrisa... En fin... Los recuerdos siempre son más bonitos que la dura realidad... Era joven e inexperta...
Mi opinión actual es que ese concurso ya está medio muerto y ya que España no se decide a abandonarlo siguiendo la estampa italiana (aunque los motivos sean otros o diferentes) podría al menos intentar enviar un Chiqui chiqui nuevo cada año, y superarse a sí mismo en irreverencia y frikismo al más puro estilo del maravilloso Alf Poier (para mi gusto, y sin haber ganado siquiera su certamen, el auténtico triunfador de Eurovisión)
Y en toda esta oleada de recuerdos eurovisivos surgió entre las brumas de mi memoria un hombretón francés que ni siquiera ganó pero que yo, en mi tierna pubertad, adoraba como si lo hubiera hecho. Sólo recordaba eso, era de los 90 o por ahí, representaba a Francia y llevaba un corte de pelo a lo Sergio Dalma en la época del Bailar Pegados. Recordaba también haberme quedado prendada del chicuelo cual fan quinceañera , pero no haber tenido la oportunidad de volver a verle, pues quizás en su país habría triunfado, pero lo que es por aquí, no había vuelto a saberse nada de él. Ese año yo había grabado incluso el certamen en una cinta VHS pero cualquiera la encuentra ahora... Recuerdo pasarme las tardes rebobinando y viendo su actuación una y otra vez...
Y bien, gracias al maravillos mundo de internet pude encontrar a mi adorado cantante de esa época.
Bien, el certamen fue el del 93 (vamos, que yo tenía 13 añitos) y el muchacho que por cierto, quedó en 4º lugar, se llamaba Patrick Fiori con la canción Mama Corsica...
Y cómo me derretía yo con esa sonrisa... En fin... Los recuerdos siempre son más bonitos que la dura realidad... Era joven e inexperta...
