lunes, febrero 06, 2006

Disfraces

Pronto llega Carnaval, y sí, me encanta disfrazarme...aunque este año no podrá ser. He recordado mi top de disfraces y la verdad es que hay de todo.

Recuerdo que una vez de crías nos disfrazamos de Bioman (no sé por qué pero de pequeña me encantaba disfrazarme de chico...) ¿recordáis a los Bioman? Yo era el rojo, jajaja...
Otra vez mi hermana se curró un traje de Aladino y allí iba yo, con mi bote relleno de una muñeca barriguita vestida de genio. Lástima que las señoras me decían que si llevaba ahí la merienda...
Recordando otros disfraces ridículos, también de niñas nos vestimos de brochas y botes de pintura (mira que teníamos imaginación), pero en lugar de ponernos de Titanlux de toda la vida nos pusimos de nombre Kilate... Asi, íbamos todo frustradas porque nadie sabía de qué estábamos disfrazadas...
También de piratas con la bandera pintada a mano (cómo puse el cuarto de casa, jajaja) y de vampiras (bueno, éramos toda la familia del vampiro, incluída una muñeca)...
Ya, más mayores, un año los de mi quinta teníamos que preparar el pregón de fiestas de Carnaval, así que dos chicas iban vestidas de alcaldesas y el resto éramos el equipo de seguridad. Yo llevaba un traje de corbata negro, me recogí el pelo, lo engominé y con las gafas de sol y una perilla pintada, clavadita a Sergio Pazos (en serio, todo el mundo lo dijo, jajaja)
Ese mismo, otro día, todas, las 25, vestidas de Pocahontas... Teniendo en cuenta el tamaño de mi localidad y los pocos garitos a los que se puede ir, literalmente todo el pueblo terminó hasta la coronilla de tanta india...Y no sé por qué narices yo me tuve que quedar con el mote una buena temporada, joer, qué éramos un montón...
Otro año que lo pasé bomba fue vestida de Scream, con mi cuchillito retráctil asesinando gente por doquier.
Y el año pasado, Elena y yo vestidas de Uma en Kill Bill, con nuestro chandal amarillo de los chinos... Y eso que estaba currado, a lo cutre eso sí, jajaja... No conseguimos encontrar un pantalón de chandal amarillo con las dos rayas negras, así que le pegamos cinta aislante... Y la katana de plástico, la llevábamos con una goma atada a la espalda. Nos pintamos un poco alguna herida con rotulador, y así tuvimos la desvergüenza de salir a la calle. Y menudo éxito, nadie sabía de que íbamos, triste la incultura cinematográfica de este pueblote... Bueno, nos llamaron tarjeta amarilla, ficha amarilla del parchís y Piolin violento, jajaja... Y las katanas, para fiarse de la Guardia Civil, unos amigos de Elena (no de servicio, claro está) nos las mangaron literalmente, para fiarse del Cuerpo. La mía pude recuperarla, pero la de ella, está perdida para siempre...aiss...

También tengo mis disfraces frustrados, esos que nunca pudieron llegar a ser, como el de reloj de cuco cuando tendríamos unos 8 o 9 años, que lo comenzamos pero nunca se terminó. El de los personajes de la serie V (pero cualquiera convencía a mi hermana de que me hiciera el traje), el de Zorro (sí, ya lo conté, de pequeña me obsesionaba ese personaje, aunque sé que en femenino no queda bien), de gangsters (sólo tengo el sombrero) y como no, de elfos de El Señor de los Anillos (algún día)...

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